Crítica de Better Call Saul (episodio piloto)
Better Call Saul, la serie más esperada del año, spin-off de la necesitada Breaking Bad, ha empezado por nuestro bien y con récord, al ser el estreno de una serie de cable más visto de la historia con 6,9 millones de espectadores, superando a Deadwood que consiguió 3,7 millones en su debut el 2004. Un récord conseguido por ser la serie que acompañaba al regreso de The Walking Dead, este Domingo en el canal AMC americano, serie que ha vuelto también con fuerza con nada más y nada menos que 15 millones de espectadores, aun así no llegando a batir su propio récord de audiencia que ronda los 17 millones. Su objetivo será superar los 10 millones que consiguió Breaking Bad en su día. Este ha sido un mero truco de la cadena para dar un empujón al estreno de la serie, puesto que su día de emisión regular será los lunes.
Saul Goodman (Bob Odenkirk), ese carismático y peculiar abogado de Breaking Bad, demandaba a gritos una serie para él y Vince Gilligan (Breaking Bad) no dudó en entrar en el proyecto que por fin ha visto la luz.
Una serie que se centra en la historia de Saul previa a lo ocurrido en Breaking Bad, ofreciéndonos una estupenda versión de este personaje que roza la perfección. Siempre al límite de la ley consigue hacerse con la suya y a su manera, su propio estilo algo grotesco que tanto le caracteriza.
Better Call Saul ha empezado con buen pié, aunque le ha costado arrancar al principio, los mejores momentos se han hecho esperar y no es hasta la segundad mitad del piloto que de verdad hemos vibrado con el «buen» hacer de Saul.
Walter White y Jesse Pinkman no se dejarán ver de momento, pero quién sabe si en las próximas temporadas nos dan esa agradable sorpresa, no lo descartan. Por ahora ya hemos visto a Mike (Jonathan Banks) y seguro que muchos otros conocidos irán apareciendo.
Angel Lorente Graciano
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