Review Sons of Anarchy 4×09

Más o menos como 'La última cena'

Bueno damas y caballeros, esto parece que se acaba. Estoy hablando de mi salud cardíaca. Sons of Anarchy también está a 4 episodios de cerrar la temporada pero mi corazón me ha informado que petará antes. Porque es difícil evitar que te de un infarto con la que se está viniendo encima. La segunda acabó con el secuestro de un bebé, la tercera con una masacre, esta temporada acaba con una bomba nuclear como mínimo.

Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos al capítulo que nos toca, Kiss.

En el anterior episodio, Clay se destapa como lo que es, un malnacido dispuesto a dispararle a su abuela si con ello ganase más dinero. Tara aprovecha su despido del hospital para desvincularse de SAMCRO (con el beneplácito de Jax, que también está hasta las narices) y el resto de los Sons se encuentran perdidos en una guerra que no quieren luchar.

Es un capítulo donde se respira un aire de arrepentimiento por todas partes. Se han dado cuenta que el trato con el cártel de Galindo es la mayor cagada de su historia, fruto de su avaricia y producto de su incapacidad para decir basta. Incluso Otto parece estar siendo consciente que tal vez haya hecho más por los Sons que los Sons por él, cosa que puede acabar bastante mal porque Otto siempre ha sido el punto flaco de SAMCRO, afortunadamente, nuestro tuerto favorito ha tenido más principios que tatuajes y siempre ha acabado actuando en favor del club.

Así que el episodio empieza con un Jax que si no tenía ya suficiente, tiene que lidiar con lo de Juice. Chibbs le informa de lo ocurrido con la cadena y el árbol. Jax, aparte de no dar crédito, se pone en lo peor, pero Chibbs (desde hace unas semanas, nº 2 en mi ránking de los mejores moteros de SoA) lo disuade. En este punto se descubre el verdadero motivo de sus actos y el nivel de comprensión que mostró con Juice, cuando algunos pensábamos que lo primero que iba a hacer en cuanto tuviese la oportunidad sería girarle la cara a Juice con la cadena de su harley. Pero no, Chibbs aquí actúa de figura paterna y protectora y, a falta de un giro argumental, parece que seguirá siéndolo, yo, por mi parte, encantado.

El destino de un hombre en sus manos

Por otra parte, con la votación del nuevo presidente aplazada hasta la resolucón de lo de Galindo, los Sons tratan de averiguar quién les está poniendo los palos en las ruedas. Descartando a los chinos (espero que cobren más protagonismo en futuras temporadas) todo apunta a los niners (la banda de Laroy). Ya sabemos que para obtener información lo mejor que se puede hacer en Cahrming es tender una trampa, apuntar con un arma y esperar a que empiecen a fluir los datos. La escena en cuestión es muy interesante, pues muestra el nivel de agotamiento y desesperación de todos. Los Sons están dispuestos a eliminar a los niners con tal de quitarse estorbos en su camino hacia la riqueza fácil. Afortunadamente ahí está el bueno de Jax para calmar los ánimos y llegar a una solución pacífica. Lo cierto es que tanta diplomacia creo que acabará en una orgía de violencia, sangre y balas y el hecho que ahora SAMCRO intente meter a la IRA en el trato con Galindo (ya solo faltan los nazis para que la fiesta quede redonda) solo hace que acrecentar ese pensamiento, pero es solo una idea, veremos qué pasa.

Luego tenemos a Gemma descubriendo el pastel, y menudo pastel, más que un pastel es una tarta de boda de siete pisos pero, eso sí, con las figuritas en llamas. Es una escena que, por lo menos a mi, me ha puesto el nudo en la garganta. Verla sentada, llorando… una pena que haya acabado así. Con la llegada de Unser para echarle un cable, la cosa se torna un pelín más tensa, podríamos decir. Y Gemma nos demuestra que no hay debate moral que un beso (‘kiss’) suyo no pueda solventar. Así que volvemos a lo mismo, mentiras y más mentiras para proteger unos intereses totalmente egoístas y viles.

No te lo crees ni tu, Clay

Finalmente nos topamos con Juice, o lo que podríamos llamar un cóctel explosivo de arrepentimiento, ira, confusión y amor. Arrepentimiento por lo que hizo, ira por lo que le están haciendo, confusión por no saber qué debe hacer y amor por el club. Todo esto sumado a la última trastada que le hacen los agentes Lincoln y Roosevelt acaba con un Freakout digno de la WWE, una escena genial, por su parte que culmina en una ira berserker propia de Lobezno y una charla con Lincoln y un trato de los que no se deben aceptar. Ojo al acto reflejo de Lincoln cuando ve violencia, me encanta ese personaje, lo dije antes y lo vuelvo a repetir. Es como una especie de maníaco y verlo subido a una mesa me pareció sublime, es de esas cosas que luego te enteras que estaban improvisadas y hacen que todo mole más.

Me dejo lo relativo a Clay para el final porque esto va a traer cola. Obviando el hecho que por su culpa se encuentran metidos hasta el cuello en una guerra de cárteles, el presidente de SAMCRO se está ganando el odio de todos a la velocidad del rayo. A juzgar por el desarrollo de los acontecimientos me aventuro a decir que no le debe quedar ya mucho tiempo al cargo del club, pero como ya se intuyó en los primeros episodios de la serie, Clay ha salido victorioso de cosas peores. En este capítulo se retoma algo que se dejó en el aire unos episodios atrás. Clay sabía que Tara tenía las cartas inculpatorias, no le hizo mucha gracia y se chivó a Romeo. Las consecuencias pueden ser funestas y por como acaba el episodio, algo gordo se les viene a Jax y Tara. Clay tiene con Jax mi momento favorito del capítulo. En la línea de “enfrentamientos de Clay con todos”, hoy le toca a su hijastro ponerle los testículos de corbata. Y es que Jax puede aguantar mucho, pero lo que no está dispuesto a tolerar es que le falten el respeto a su dama. Jackie muestra en esta escena que puede ser tan cabrón como Clay pero Clay tiene algo que puede desequilibrar la balanza, como dicen, es un tigre viejo, es inestable y puede hacer cualquier cosa. En otras palabras, lo tiene todo perdido y podría dinamitar el club entero si con ello le dejasen cerrase algunas bocas.

Ahora solo cabe sentarse y contemplar como se resuelve este macroenfrentamiento, agarraos a la butaca que vienen curvas y no llevamos frenos.

Me da a mi que no está llamando al Telepizza

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Escrito por Fran Vázquez

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