Review Game of Thrones 3×02: Dark Wings, Dark Words

“Alas negras, palabras negras” es un dicho común en los libros de Canción de Hielo y Fuego que hace referencia a los cuervos que viajan de punta a punta en el reino, portando entre sus garras mensajes, y en estos tiempos de guerra es muy común que los cuervos sean portadores de malas noticias, tan negras como sus alas. Segundo capítulo de la temporada, ¿quieres ver qué futuros inciertos les esperan a los personajes? Pasa entonces.

Decíamos de las alas negras: comenzamos con Bran y Rickon Stark, junto con Osha, Hodor y sus lobos en su viaje ahora que su hogar ha sido destruido. Bran sigue teniendo sueños raros, y el cuervo de tres ojos regresa, pero sus sueños traen algo más: a dos jóvenes, Jojen y Meera Reed. Ya desde la primer temporada nos traían con los sueños de Bran y me gusta que por fin empecemos a descubrir a dónde nos llevan con eso. Se nos habla de una nueva forma de magia en la serie: los warg, que son capaces de entrar en la mente de animales y controlarlos a su antojo. Entre otros detallitos, para los no lectores puede resultar brusca la llegada de estos dos nuevos personajes y cómo Bran los acepta tan rápido en su grupo. Eso es porque el padre de ellos, Howland Reed, es vasallo de la casa Stark y de hecho conoció a Eddard y, según Jojen, le salvó la vida durante la Rebelión de Robert. Esperemos que la llegada de ellos aporte más dinamismo e interés (y por lo visto mucho más misticismo) a la trama de Bran, pues cabe destacar que estos personajes, teóricamente, debieron haber aparecido la temporada anterior, pero me ha gustado esta forma de introducirlos.

También hablaba de las palabras negras y estas continúan cayendo sobre los Stark. Primero, desde el hogar natal de Catelyn, Aguasdulces, llegan noticias sobre la muerte de su padre, al mismo tiempo que se les informa sobre la caída de Invernalia, y que de acuerdo al bastardo de Lord Bolton, no hay rastros de Theon o de Bran y Rickon. Los Stark, pues, marchan a Aguasdulces para el funeral, y creo que ya iba siendo hora de que conociéramos a los Tully, que desde la primera temporada debían haber aparecido. Siguen metiéndonos el tema de que Lord Karstark anda descontento con el Rey en el Norte y por fin se habla sobre que Robb se haya casado con Talisa y el resentimiento que esto provoca. “Perdió la guerra el día en que se casó con ella”, afirma Karstark. ¿Será esto cierto? Pese a que la trama de Robb sigue pareciéndome insuficiente, este capítulo Michelle Fairley, que interpreta a Catelyn, se ha lucido. La conversación con Talisa sobre Jon Nieve me ha conmovido en toda regla. Preciosa escena e interpretación.

Mi niña favorita, Arya, regresa, y si bien me ha parecido poca su participación, ha avanzado más de lo que podría haber pedido. Siguen llegándonos nuevos personajes: Thoros de Myr y Anguy, que no sirven a ningún rey, y luchan para La Hermandad sin Estandartes, al parecer una banda de renegados que buscan ayudar al pueblo llano, y de la que ya se había hablado muy poco en la temporada dos: era un grupo que los hombres de la Montaña buscaban. En fin, Arya, Gendry y Pastel Caliente son llevados a una posada, en donde las intenciones de la niña de llegar a Aguasdulces se ven frustradas cuando capturan a Sandor “el Perro” Clegane y éste la reconoce. Un poco traído por los pelos, creo yo, pues nunca vimos una escena entre ellos, pero creo que es una buena forma de poner a Arya en jaque. El personaje de Thoros me cayó la mar de bien, y deseo saber que sucederá con Arya ahora que su identidad ha sido descubierta.

Nos trasladamos a Desembarco del Rey con Sansa, que protagoniza otra de las escenas que más me gustaron del capítulo: la reunión con Margaery y otro nuevo personaje: Lady Olenna, la matriarca de la casa Tyrell y abuela de Margaery. Creo que este personaje promete y nos puede brindar excelentes momentos entre los juegos de intrigas que se cuecen en la capital. El interrogatorio a Sansa me ha encantado, y me sorprende la calidad interpretativa de esta niña, al mostrarse nerviosa, asustada y finalmente revelando la verdad sobre Joffrey. Hemos tenido una pequeña ración de Tyrion, lamentablemente, y aunque creo que es importante que nos muestren escenas con Shae y su relación tan extraña, añoro ver a nuestro enano maquinando e intrigando y mostrando lo grande que es. Espero que volvamos a verlo en movimiento. Pero en cambio con Joffrey hemos tenido otro escenón. Me debo declarar fan de Margaery Tyrell, pues la manera en la que manipula al odiado rey adolescente y se lo gana es para aplaudir. Además, Jack Gleeson nos vuelve a demostrar el tremendo actor que es. Esas caras de depravado y maniático son verdaderamente de susto. En resumen, las mujeres Tyrell vienen pisando fuerte, y sus personajes son los que ahorita más me interesan.

Más Allá del Muro la cosa sigue pareciéndome bastante lenta. No siento una verdadera amenaza ni de Mance Rayder o de la huida de la Guardia de la Noche. Caray, si los muertos andan tras de ti, debería haber más tensión, digo yo. Particularmente lo único destacable es la presentación de Orell, que al igual que Bran es un warg, pero que entra en un águila y ha visto el Puño de los Primeros Hombres, donde se supone se dio la batalla con los Caminantes Blancos. Espero más movimiento en la trama de Jon y también en la de la Guardia.

No me olvido de Jaime y Brienne. Particularmente me gustaron mucho sus escenas juntos, el Matarreyes como siempre queriendo desquiciar a todo el mundo y Brienne tan correcta y honorable. La pelea me ha dejado un poco frío, pero la química entre ellos dos salta a la vista y me parece muy divertida. Han sido capturados por hombres de Lord Bolton, a quien Robb dejó a cargo en Harrehal. Veremos a dónde conduce esto, pues no creo que Jaime vuelva a caer en manos de Robb, sería demasiado… sin chiste.

Finalmente, retomamos a Theon Greyjoy y sus escenas de tortura. No sabemos en dónde andará, pero me alegra que los guionistas hayan decidido no olvidarse de él. Parece que su sufrimiento durará poco, pues su hermana Yara envió a un joven a liberarlo. ¿Qué sucederá con el joven Greyjoy? No lo sé, pero me alegra ver que sus fatídicas decisiones de la pasada temporada están teniendo sus consecuencias.

Este capítulo continúa en la línea del anterior: avanza lento, posicionando personajes y recordándonos en dónde están todos los principales al tiempo que prepara el terreno para lo que viene. De hecho podríamos considerarlos como uno solo. Ya sabemos que Game of Thrones no se caracteriza por su ritmo trepidante, pero si has llegado hasta aquí es porque ya te has acostumbrado a ello y disfrutas igual de grandes actuaciones, diálogos y escenarios. Sigo alabando la decisión de no saturarnos cada capítulo moviéndose en cada escenario del tablero y dejando algunos personajes para después al tiempo que nos centramos y desarrollamos mejor las tramas. Esta vez hemos dejado momentáneamente a Dany y Stannis, pero a cambio hemos ganado a cuatro de los principales: Arya, Bran, Jaime y Theon. Además, una particularidad es que todos los Stark han aparecido en el capítulo.

No obstante, debo decir que este episodio no me ha gustado tanto como el anterior, pero es más que nada por los personajes que se muestran. Si bien soy admirador de Jaime y Arya, en mi gusto particular de todo este conglomerado de personajes no compensa la falta de Stannis y Dany, que fueron las tramas que más me entusiasmaron del anterior episodio, y he ahí la razón de que este segundo no me haya llenado. Pero eso es por manías mías, pues no ha sido un capítulo malo, y nos ha introducido nuevos personajes y la mayoría promete, como los hermanos Reed, Lady Olenna y Thoros de Myr. Ah, y recalco: amo a la inteligente Margaery Tyrell.

Puntuación: 8,5/10
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Elihú Juárez

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