Stargate Taurus – Capítulo 7 – El Jugador

En unas extrañas instalaciones, que recuerdan un palacio de la época Romana en la Tierra, hay una especie de trono, algo similar a un trono, pero que recuerda un poco a la silla de control de la tecnología antigua o Atlantiana, pero muy diferente, encima de él se sienta un individuo corpulento, aunque aparentemente bien cuidado, parece que aún teniendo gran corpulencia cuida mucho de si mismo, en sus muñecas lleva una especie de pulsera extraña, lo presiona y ante él aparece una joven, algo más alto que él, con los ojos azules, los cabellos negros largos que le llegan hasta los hombros, vestida con ropa bastante ligera, con unas botas bastante llamativas y en su cuello un collar similar a los brazaletes del individúo.
Varios individuos con armas extrañas se arrodillan ante él, que se hace llamar Emperador.

Emperador: ¡Bien! ¡Informadme! ¿Han recibido nuestros invitados el tratamiento?

Soldado 1: ¡Sí, señor! ¡Han sido tratados tal cómo ordeno! ¡De hecho están siendo preparados para enfrentarse entre sí en la arena!

Emperador: ¡Has obrado bien! ¡Informa a Sekhesh que estamos preparados para ganar la apuesta!

Soldado 1: ¡Señor, ella es peligrosa… y aunque…!

Emperador: ¡Silencio! ¡Yo controlo mis dominios y no pienso perderlos por una ridícula apuesta! Esperemos que nuestros nuevos amigos disfruten. Y que mi nueva reina, pueda postrarse ante el emperador de este rincón de la galaxia.

Ella se arrodilla ante él, él la acaricia el pelo.

Emperador: ¡Tranquila, más tarde, tras nuestra victoria me complacerás cómo es debido ante tu rey!

Ella: ¡Sí, mi señor!

Soldado 1: ¿Que hacemos ahora señor?

Emperador: ¡Muéstrame, cual de ellos merece ser mi digno guerrero!

Ante él se abre una especie de pantalla que sale desde el techo y se pone ante él. En la pantalla Rayak y Ragnur se disponen a enfrentarse, vestidos con poca ropa, una especie de ropaje blanco, se miran con recelo y odio.

Rayak: ¡Morirás! El emperador me escogerá a mi cómo su digno potentado para la gran apuesta.

Ragnur: ¡Olvidas que soy mejor guerrero que tú! El emperador me escogió a mi entre muchos.

Rayak: ¡Morirás!

En la sala del trono.

Emperador: ¡He oído suficiente! ¡Que luchen a muerte de una vez por todas!

Ella: ¡Señor! ¿Que hay de Kana?

Emperador: ¡Ella será ofrecida a los dioses en sacrificio! ¡Llevadla al templo!

En la pantalla se ve a Kana, atrapada en el templo, una especie de cueva, iluminada por una extraña estructura. De allí una enorme zona cubierta de lava y ella atada desde el techo de la cueva, esperando recibir la orden del emperador para ser entregada en sacrificio.

Emperador: ¡Que el poder de los dioses nos libre del mal que antes creció en su interior!

Ella: ¿Por qué me escogió a mi cómo su reina majestad?

Emperador: ¡Ahora no es momento para eso guapa! ¿Que hay del otro individuo?

Soldado 1: ¡Señor, no hemos encontrado nada!

Emperador: Esperemos que la muerte de su amiga, sirva para quitarle la idea de intentar nada. ¡Que empiece el sacrificio!

En la pantalla se ve cómo Kana se ve llevada lentamente por sus cuerdas hacia el fuego, pero no parece oponer resistencia.

Kana: ¡Que los dioses me purifiquen para siempre!

De repente se para la ejecución de Kana.

Emperador: ¿Que sucede aquí?

Kana es llevada a tierra y la pantalla se desconecta.

Emperador: ¿Que diablos sucede aquí? ¡Averiguadlo!

Soldado 1: ¡A la orden mi señor!

Mientras tanto Rayak y Ragnur se enfrentan el uno al otro sin piedad, golpeándose y esquivando cada uno de ellos los golpes.

En la cueva Kamura intenta llevarse a Kana pero ella se resiste.

Kana: ¡Debo reunirme con mis dioses! ¿Quién eres tú para impedirmelo?

Kamura haciendo brillar sus ojos:  ¡Soy tu Dios!

Kamura: Y cómo dios no puedo permitir que mueras en el fuego de falsos dioses.

Kana: ¿Quién eres tú?

Kamura: Un Goaul’d… Antiguamente, tú y tu gente me servíais a mi y mi pueblo como guerreros para que otros pueblos se doblegaran ante sus dioses.

Kana: ¡Mientes! ¿Por qué quieres impedir el sacrificio? ¿Quieres que mi pueblo sea castigado por los dioses? ¡Eres un infiel!

Kamura dispara su Zat contra Kana que se desmaya.

Kamura: ¡Lo siento! No puedo hacer nada por ti. ¡Deberé ocultarte en un lugar seguro hasta que podamos regresar a Kalura y pedir refuerzos.

De repente varios soldados llegan al templo. Kamura se oculta.

Kamura: ¡Mierda! Llegar al Stargate será más difícil de lo que creía. ¿A dónde están los demás?

Soldado 2: ¡Ríndase infiel y entregue sus armas! ¡Ella debe ser sacrificada!

Kamura: Ella no pertenece a vuestro pueblo. ¿Dónde están los demás?

Soldado 2: Rayak y Ragnur se enfrentan en la arena a muerte para saber cual de ellos será el potentado, Isabella o la que se hace llamar así por tu pueblo será la reina de nuestro emperador.

Kamura dispara su Zat y los soldados caen. Coge en sus hombros a Kana y se la lleva de ahí.

Sala del trono.

Emperador: ¿Que hay de mis hombres? ¿Dónde andan metidos?

Ella: ¡Mi señor! Desearía ofrecerme en sacrificio, ya que el sacrificio no ha podido llegar y sería un honor para mi honrar a los dioses…

Emperador: ¡Ella será encontrada y sacrificada! Los dioses son pacientes y tú tienes una misión más honorable y mayor que cumplir.

De repente ante ellos aparece una mujer, con atuendos fastuosos, que recordarían a una faraona.

Emperador: ¡Sekkesh! No esperaba que hicieses acto de aparición en estos momentos.

Sekkesh: Tu reinado está a punto de desaparecer y quería verte en el trono por última vez antes del torneo. ¿Está tu potentado preparado? El mío está dispuesto a todo para acabar con cualquiera.

En la pantalla aparece una horrible criatura, parece humano pero no lo es, sus ojos rojos, tiene potentes garras con una dentadura muy potente y mucho pelo por todo el cuerpo.

Emperador: ¿Otro de tus experimentos?

Sekkesh: ¡No! ¡Fue cazado en un planeta de un sistema estelar cercano! ¡Vivía junto a otros cómo él! Son bestias.

Emperador: ¡Entiendo! ¡Será interesante ver cómo lucha!

Sekkesh: ¡Nos vemos en la arena honorable Kalesh!

Kalesh: ¡Hasta pronto hermana!

La pantalla muestra cómo Ragnur y Rayak siguen luchando, de repente Kalesh habla.

Kalesh: ¡Honorables guerreros! ¡Deteneros un instante ante vuestro emperador!

Rayak: ¡Los que luchan a muerte en tu honor te saludan honorable Kalesh!

Ragnur: ¡Silencio! El potentado seré yo.

Kalesh: ¡No os discutáis ante mi! ¡Os mostraré a vuestro rival! Aunque sólo el que sobreviva de vosotros se enfrentará a él.

En la pantalla de la arena dónde luchan Rayak y Ragnur aparece la horrible criatura antes mostrada.

Rayak: No es rival digno de mi… Es una simple bestia.

Ragnur: ¡Es desagradable ver que mi rival tiene razón! Pero tú tampoco eres rival digno de mi.

Kalesh: ¡Se acabó el descanso! ¡Que la muerte del perdedor sirva para nutrir la tierra de la vitalidad de los dioses!

Rayak y Ragnur saludan a Kalesh que desaparece de la pantalla.

Siguen peleando, Kamura sigue por un extenso bosque arrastrando a Kana, aproximándose a una gran edificación que parece una arena o un estadio de fútbol, la estructura recuerda a un circo romano. Kamura deposita a Kana en el suelo.

Kamura: ¡No me serás nada útil siendo dominada de alguna forma por esos tipos! ¡La puerta está vigilada y si no logro convenceros, me temo que nuestra visita a esta galaxia será corta!

Kana confusa se despierta.

Kana: ¿Quién eres tú? ¿Que hacemos en el bosque de los condenados?

Kamura: ¿Bosque de los condenados?

Kana: ¡Aquí son enviados los condenados!

De repente varios individuos con arcos y flechas, vestidos con ropa rota y desgastada apuntan a Kamura.

Kamura: ¿Quiénes sois?

Kana: ¡Son los condenados!

Individuo: Y tú eres una que debe ser sacrificada en el fuego de los dioses.

Kamura: ¡Podemos ayudaros!

Individuo: El poder de Kalesh y Sekkesh es enorme. ¡Además ella debe ser sacrificada!

Kamura: ¿Y vosotros deseáis ser condenados en este bosque?

Individuo 2: ¡Nos espabilamos bien! ¡Además es un honor servir a los hijos de los dioses!

Kamura: ¿Hijos de los dioses?

Kamura  hace brillar sus ojos.

Kamura: ¡El único dios aquí soy yo!

Kana: ¡Miente! Él es uno de los extranjeros que…

Kamura golpea a Kana dejándola inconsciente. Los condenados disparan a Kamura que intenta huir por el bosque. Dispara su Zat a los distintos condenados, que van cayendo, en su huida cae en un estanque de agua no muy profundo, queda manchado de tierra y agua, se levanta y los otros, al ver unos ojos brillando bajo algas y barro se asustan.

Individuo 1: Es la bestia. ¡Debemos irnos! ¡Nadie es capaz de enfrentarse a la bestia!

Los condenados huyen, Kamura logra limpiarse un poco.

Kamura: ¡Debo hacer algo! He de llegar a la arena y liberar a los jaffa.

Se aproxima hacia dónde estaba Kana, pero se da cuenta de que se la han llevado.

Kamura: ¡Deberé encargarme de eso en otro momento! ¿Cómo puede entenderse este poder de dominación?

De repente recuerda su misión con el SG1 en aquel planeta, recuerda cómo ellos creían trabajar para aquel ser.

Kamura: ¿Nanocitos? ¿Controlan Sekkesh y Kalesh a esta gente con nanocitos? ¡Mierda! Esos bichos son difíciles de machacar. ¡Se matarán entre ellos si hace falta para cumplir con los mandatos de los nanocitos! ¡Debo apresurarme! O acabarán metiéndome cosas de esas.

De repente recuerda, el cruce de la puerta.
Kamura, Rayak, Isabella(La chica que está en palacio y que va a ser la reina de Kalesh), Ragnur y Kana atraviesan el stargate. Llegan a un extraño bosque.

Los condenados les apuntan con arcos y flechas justo al cruzar.

Isabella: ¡Chicos apartaros!

Se ocultan bajo varios árboles.

Pero soldados de Kalesh se aproximan dónde está el equipo.

Isabella: ¡Kamura, llama a la puerta, volvemos a Kalura!

Kamura se dirige hacia el Stargate cómo puede. Intenta marcar, pero las flechas son muchas y los soldados de Kalesh también disparan. Kamura observa cómo sus compañeros de equipo caen uno a uno, decide huir por el bosque, disparando la zat cómo puede, la única arma que le han permitido llevar. Rayak intenta acercarse al Stargate pero también es capturado.

Kamura sigue caminando por el bosque, hacia la arena, no puede ayudar a Kana. Que es llevada por los condenados ante Kalesh.

Condenado 1: ¡Señor! ¡Le traemos a la que ha de ser sacrificada a los dioses, que por alguna extraña razón fue capturada por alguien!

Kalesh: ¡Excelente! ¡Seréis recompensados! ¡Vosotros os uniréis a mis soldados!

Kana despierta.

Kalesh: Al parecer alguien intentó deshonrarte evitando tu sacrificio a los dioses. Pero no te preocupes, pronto serás sacrificada y nadie podrá evitarlo.

Kana se arrodilla ante Kalesh.

Kana: ¡Será un honor servir en sacrificio a su honor!

Kalesh: ¡Observa cómo es elegido mi potentado!

Rayak está en el suelo luchando contra Ragnur, desarmado, Ragnur lo tiene todo para ganar, pero una zat dispara a Ragnur que cae aturdido.

Kalesh: ¿Que pasa aquí? ¡Id a al arena y detened a aquel que esté interfiriendo!

Kamura dispara a la pantalla que queda inutilizada y se acerca a Rayak.

Kamura: ¡Eres el hijo del Shol’va Teal’c! ¡Debería matarte ahora mismo pero me eres más útil si recuerdas quién eres! No es posible que unos simples nanocitos te hayan robado la identidad.

Rayak: ¿Quién eres tú?

Kamura hace brillar sus ojos.

Kamura: ¡Soy lo que antes tu pueblo llamaba Dios y que ahora extermináis! ¡Debéis ir al Stargate! ¡Kana os necesita y Isabella también! ¿Recuerdas algo de eso o debo dispararte?

Rayak empieza a sentir mareos y escalofríos. Kamura vigila la entrada a la arena.

Kamura: ¡Debo asegurar la zona!

De repente varios soldados de Kalesh disparan con unas extrañas armas, que parecen arcos, pero de los cuales aparecen flechas de energia.

Kamura aturde a varios de ellos y se apodera de un par de arcos de esos y coge de la pulsera de los guerreros. Entregando una arma a Rayak.

Rayak debilitado y desde el suelo.

Rayak: ¡Debes irte Kamura! Aquello que intenta controlar mi mente es poderoso y no sé cuanto podré resistir, dame un arco y disparare cuanto pueda. Debes liberarlas.

Kamura: ¡No! ¡Tú y Ragnur partiréis conmigo!

Rayak: Ninguno de los dos es de fiar.

Kamura y Rayak disparan con sus arcos a los soldados, pero Rayak se desamaya y queda inconsciente. Kamura dispara todo lo que puede y se escapa por el interior del edificio que contiene el arena de combate. Los soldados se llevan a Rayak y Ragnur que siguen inconscientes.

Sekkesh aparece en pantalla ante Kalesh.

Sekkesh: ¡Hermanito, hermanito! Veo que tus tropas son incapaces de contener a ese individuo. ¡Ahora no tienes potentado! ¡Deberás retirar tu apuesta antes de que me quede con tu reino!

Kalesh: ¡Jamás! A ti se te entregó ese planeta y no dudaste de matar a Bashel para apoderarte de su planeta. ¡Tras su derrota!

Sekkesh: Ese es el justo castigo para el perdedor y así hemos evitado guerras entre nosotros durante años. ¿Va a cambiar algo ahora?

Ella: ¡Majestad! ¡Tal vez sería buena idea que su potentado sea aquel que huye y ofrecerle algo a cambio!

Sekkesh: Tu prisionera o esclava tiene razón. ¿Necesitas ayuda para capturar a ese individuo?

Kalesh: ¡Mis hombres se encargan hermanita!

Sekkesh: La tecnología de los ancestros es muy util pero si algo les desencadena algún tipo de recuerdo que les recuerde su identidad estas perdido. Entonces no tendrás más remedio que darme tu reino y tu planeta.

Kalesh: ¡Jamás!

Kamura sigue huyendo por el bosque, llegando a lo que parece una cabaña, hecha de madera, se esconde en ella y ve que hay algo extraño en él.

Kamura: ¡Esto no es una simple cabaña!

Baja por unas escaleras de madera con cuidado y ve que hay una especie de tunel, al entrar ve cómo se encienden antorchas a su paso.

Kamura: ¡Interesante! ¡Vamos a ver si puedo vencer a ese Emperador chiflado y su tropa por aquí!

Kana es llevada a la arena. Atada al suelo con unas cadenas junto a Rayak y Ragnur inconscientes, ve como una bestia cómo las que se ha de enfrentar al potentado de Kalesh se acerca a ellos. La suerte está echada. Kalesh aparece en la pantalla.

Kalesh: ¡Preparados para morir en sacrificio a vuestros dioses!

La bestia sale y corre hacia ellos, pero una flecha mata a la bestia.

Kalesh: ¿Que diablos?

De repente aparece Sekkesh en la arena junto a varios de sus soldados.

Kalesh: ¿Que haces en mi territorio?

Sekkesh: ¡Incapaz de controlar a tus súbditos! ¡Deberé darte lecciones de cómo reinar! ¡Llevaoslos a los calabozos hasta que decida su suerte!

Son llevados a un calabozo. Kamura oculto en lo alto del palacio, ve cómo Kalesh es vencido por su hermana, sus ojos brillan y sonríe con satisfacción.

Kamura: ¡Ahora tengo una oportunidad!

Se percata de que Isabella es cariñosa con Kalesh y como él la besa.

Kamura: ¿Que hace ella …? ¡Nanocitos! ¡Malditos nanocitos! ¡Ella iba a ser nuestra líder! Pero está visto que solamente yo puedo sacarles de este embrollo. ¡Podría irme sin más! ¡Pero en Kalura me matarían por haberles dejado! Pero, Kalesh necesita ayuda para vencer a su hermana… Es una oportunidad.

De repente Kamura se presenta ante Kalesh y los soldados.

Kamura: ¡Honorable Kalesh! ¡Solamente te queda una opción para salir de esta!

Los soldados de Kalesh se disponen a apresar a Kamura, pero Kalesh les detiene.

Kalesh: ¡Dejadle! ¡Te escucho!

Kamura: ¡Tu hermana está en la Arena y tiene a los míos prisioneros que son controlados por tus nanocitos! ¿No?

Kalesh: ¡Así es!

Kamura: Esa a la que has besado es una gran líder entre su pueblo y una hábil guerrera. Pero mientras siga bajo el dominio de tus nanocitos no será util, tanto cómo mis otros compañeros de equipo. ¡Te ofrezco nuestra ayuda contra Sekkesh si eliminas los nanocitos que los controlan!

Kalesh: ¡Imposible!

Kamura: ¡Hay un gran enemigo en tu galaxia que pretende dominarla! Y no creo que tu pueblo este demasiado tiempo a salvo si no te alias con nosotros. ¿Que dices?

Kalesh: ¡No te creo!

Kamura: ¡Mala suerte para ti entonces!

Kamura dispara su Zat contra el emperador y los soldados que disparan contra él como pueden pero caen uno a uno. Finalmente se aproxima a Isabella.

Kamura: ¡Vas a tener que seguirme!

Kamura hace brillar sus ojos y mira fijamente a Isabella.

Isabella: ¿Que quieres de mi? ¿Que sea tu reina o algo así?

Kamura: ¡Eres guapa y en otro tiempo lo hubieses sido pero ahora, necesito que recobres tu identidad!

Kamura saca de sus bolsillos un artefacto de mano Goaul’d y tortura a Isabella con ese rayo que emana de su mano. De repente para. Isabella aturdida y cansada, se percata de que está vestida solamente con una especie de sostén y una especie de braga.

Isabella: ¿Que haces aquí Kamura? ¿Y los demás?

Kamura: ¡Capturados por estos tipos! ¡Date prisa! ¡Hemos de …!

Arranca la ropa del emperador y se la pone a Isabella.

Kamura: Al menos esto te cubrirá y podrás centrarte en la batalla.

Le entrega armas de los soldados de Kalesh.

Kamura: ¡La hermana de este tipo tiene a nuestros amigos en la arena! ¡Debemos apresurarnos!

Isabella: ¡Sigueme!

Isabella lleva a Kamura en una de las instalaciones de palacio. Allí están las armas y vestuario de los suyos.

Isabella armada con su equipo y Kamura con una lanza Jaffa, ya que no puede transportar nada más y una armadura Jaffa se dirigen hacía la arena.

Isabella: ¡Bien! ¿Cúal es el plan?

Kamura: ¡Disparar y machacar a todos esos e irnos de aquí!

Isabella y Kamura empiezan a disparar a las tropas de Sekkesh. Todos van cayendo y en el centro de la arena, Sekkesh les espera, sin temer nada por ella.

Sekkesh: ¡Bienvenidos! ¡No pensé que llegaríais tan lejos! ¡Decidme! ¿Cómo está mi hermano?

De repente por detrás de ellos, los soldados de Kalesh dirigidos por Kalesh se aproximan. Kamura y Isabella cogen posiciones para defender la arena.

Sekkesh: ¡Habéis acabado con todas mis tropas! ¿Que queréis a cambio de vuestra ayuda para derrocar a mi hermano?

Isabella: ¡Que elimines los nanocitos que hay dentro de nuestra gente y nos dejes ir!

Sekkesh: ¡Eso pensaba!

De repente Rayak, Ragnur y Kana están armados con sus lanzaderas y apuntan a los soldados de Kalesh.

Sekkesh: ¡Bien! ¡Quiero que traigais a mi hermano ante mi! ¡Tenéis todos los medios a vuestra disposición para ello! ¡Divertiros!

Empieza la batalla, van disparandose unos contra otros, hasta que el equipo captura a Kalesh y se lo entrega a Sekkesh.

Sekkesh: ¡Bien! ¡Vuesta misión ha terminado! ¡El Stargate estará libre durante un tiempo!

De repente unos anillos se activan y transportan a unos cuantos guerreros en la arena.

Sekkesh: ¡Ahora este planeta es mío!

Kalesh: ¿Vas a dejarles ir?

Sekkesh: ¡Gane la apuesta! ¿Recuerdas? ¡Ahora podré torturarte hasta tu muerte y quedarme con tu planeta! A cambio, ellos se van.

El equipo se acerca al Stargate, Kamura marca la dirección de Kalura de ocho simbolos, colocando un artefacto en el dispositivo de llamada que permite hacer tal acción sin un desgaste de energía.

Atraviesan el Stargate y llegan a Kalura, dónde Sakai les espera.

Sakai: ¿Cómo ha ido?

Isabella: ¡Gracias a Kamura hemos salido de esta! Fue el único, de hecho que pudo hacer que saliesemos vivos de ahí.

Kana: ¡A mi me querían sacrificar y luego nos querían sacrificar a todos!

Isabella: Y yo… tuve que…

Sakai: ¡Quiero su informe de la misión enseguida que puedan!

Isabella: ¡Señor, necesitaremos algo que nos protega de nanocitos en otras misiones!

Sakai: ¡Lo sé! Por lo que veo, en ese planeta no podremos trasladar Kalura y poder operar ya desde nuestra galaxia. ¡Lástima! ¡Otra vez será!

Isabella: ¡Controlan tecnología de los antiguos o Atlantianos señor, y dudo de que no volvamos a ver a Kalesh o Sekkesh!

Sakai: ¿Son peligosos?

Isabella: Esta vez pudimos irnos porque ayudamos a Sekkesh a acabar con su hermano, pero… la próxima vez…

Sakai: ¡Entiendo! ¿Está satisfecha con su equipo?

Isabella: ¡Lo suficiente señor!

Isabella junto a su equipo se dirigen hacia otra parte de la base de Kalura. Abdul la saluda y Kamura se aleja discretamente.

 

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Frederick Engel

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