Stargate Certeza Capítulo 6

Capítulo 6

No sé donde estoy. Oigo voces a mi alrededor. Intento moverme pero no sé si lo consigo. Los párpados me pesan como si fueran de plomo.

El frescor de un paño húmedo sobre la frente ayuda bastante. Es Carolyn quien se inclina sobre mí. Me han vuelto a llevar a la enfermería.

– Cam, por favor – leo en sus ojos que ahora está preocupada de verdad – Tienes que tranquilizarte. Tu ritmo cardiaco está desbocado. Acabarás sufriendo un ataque.

Vaya por Dios. Así que si no me mata el zoRr lo hará un infarto. No sé si he estado tan jodido antes, pero me da la sensación de que no. Carolyn está hablando sobre adrenalina, sobre mi pulso y cosas así. Siento lo que debe ser una disculpa por parte de Leylee; actúa sobre mi cuerpo de la única forma que sabe para mantenerme fuera del influjo del zoRr. Hay amores que matan.

Leylee también está excitada. Se apoderó de mi mente cuando pensé en los Goa’ulds y se sumergió en ella con tanta violencia que perdí el conocimiento. Sé que no quería hacerme daño, pero no tenemos mucho tiempo y ella nunca había oído hablar de ellos. Debe haber removido cada neurona de mi cerebro, escarbado en cada recuerdo, y está entusiasmada con lo que ha encontrado. Llena mi mente de imágenes e información inconexa.

– Más despacio, por favor – me quejo – No entiendo qué quieres decirme.

Aunque estoy hablando con Leylee, Carolyn piensa que me dirijo a ella.

– Te he inyectado tranquilizantes suficientes para tumbar a tres hombres – me explica – Si sigo a este ritmo voy a matarte. Y si te los quito, te morirás tú solo. Ayúdame, Cam, dime qué te pasó en P3X-542.

Lo siento por Carolyn (aunque más lo siento por mi pobre corazón) pero estoy demasiado ocupado ahora para dar explicaciones que sin duda nadie va a creer. Los Goa’ulds son la solución que busco. Leylee está segura de que el zoRr  no podría sobrevivir en individuo que portara una larva de Goa’uld. Por desgracia, Teal’c cambió a junior hace tiempo por sus dosis de tretonina.

Esta información no me vale para nada. ¿De dónde voy a sacar una larva de Goa’uld y cómo se la voy a implantar a la criatura que ahora controla sus 120 kilos de peso? La mera idea ya hace que desee que me dé un infarto de una vez. Leylee está hurgando en mis recuerdos de nuevo y me siento mareado. Basta, déjalo. ¿De qué voy a servirte si no paso ni diez minutos consciente?

– Me duele muchísimo la cabeza – le digo a Carolyn – ¿No puedes darme algún analgésico?

Mientras ella se va a buscarlo, intento ordenar mis ideas. No creo que Carolyn haya pasado mucho tiempo junto a Teal’c, ya que el zoRr no quiere que lo examine. Eso implica que existe de alguna forma física y detectable en su organismo, no sólo en forma de energía. Quizás lo que dice Leylee tenga sentido; si ese parásito tiene una base orgánica, una larva de Goa’uld podría luchar contra él como si de una enfermedad se tratara.

– ¿Tocaste alguna planta? – insiste Carolyn, mientras me da un vaso de agua y un par de comprimidos blancos – ¿Percibiste algún olor extraño?

¿Cómo puedo traer a un Goa’uld al Comando Stargate? ¿Dónde están esos señores del sistema cuando de verdad hacen falta?

– ¿Me estás escuchando, Cameron? Tu corazón va a explotar si no pones algo de tu parte.

Casi se me escapa un grito cuando Leylee encuentra un recuerdo concreto en algún rincón de mi memoria. Me he encogido sobre mí mismo por el dolor y por el estruendo creo que he tirado al suelo el instrumental que había en la mesita. Carolyn me empuja suavemente para volver a tumbarme sobre la cama.

– ¿Qué te está pasando? – su voz suena alarmada – Dios mío, ¿qué te está pasando?

Se me va la cabeza, casi no consigo mantenerme consciente. Creo que ya sé una forma de llenar este lugar de larvas de Goa’uld.

– Llama ala Tok’ra, Carolyn – le pido, con mis últimas fuerzas – Tráelos hasta mí. Y no hables con Daniel y Carter ni te acerques a Teal’c en ningún momento.

Ella no se mueve de mi lado. No creo que esté demasiado influida por el zoRr, pero aún piensa que desvarío. Si informa al SG-1 estoy perdido. Todos lo estamos.

– No tengo tiempo de explicarte lo que pasó en P3X-542 – le digo, en un intento de racionalizar mi petición – Pero trajimos algo de allí, Teal’c y yo – Leylee usa la versión mental de gritarme en un oído. Me está volviendo loco – ¡Trae ala Tok’ra lo antes posible! – el esfuerzo me deja extenuado – Carolyn, por favor, me muero… Si me equivoco y no pueden ayudarme… ¿qué habrás perdido?

Si alguien va a saltarse las normas por mí, esa es Carolyn Lam. Leylee sabe que no puede presionarme más y se calla pero su deseo de llegar hasta alguien dela Tok’ra a través de mí sigue siendo intenso y acuciante. Eso es todo lo que está a mi alcance. Me deslizo suavemente en una deliciosa inconsciencia.

Continuará..

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Hella

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